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Estoy en Soledad
¿Cuántas personas están sufriendo de soledad? Se sienten abandonados, porque han quedado viudos(as) o simplemente porque no se casaron. Existen muchas personas que viven solos y sufren una tremenda depresión a causa de la soledad.
Hoy vamos a tomar como ejemplo de un príncipe cuyo padre era hijo del rey. Siendo príncipe él lo tenía todo. Pero en un día, perdió todo lo que por derecho le pertenecía.
Cuando era niño, su nodriza, la persona que cuidaba de él, recibió noticia de habían matado a su padre. Por temor de que mataran al niño también, ella salió corriendo con el niño en los brazos y se le cayó dejando al niño inválido.
Creció en completa soledad, olvidado, rechazado, faltándole todo, sufrió al verse solo sin familia y sin poder valerse por sí mismo. Sabiendo que podía tener todo, no tenia nada.
6 Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo.
7 Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.
8 Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?
9 Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor.
10 Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos.
11 Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará tu siervo. Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey.
12 Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset.
13 Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies.
2 de Samuel 9:6-13
¿Cuántas mujeres últimamente aunque estén casadas, aunque tengan hijos, se sienten solas?
La mayoría de las personas le tienen miedo a la soledad porque creen que la soledad consume a todas las personas sin importar raza, sexo o condición social.
Parece ser que la sociedad tiene un estigma negativo sobre la soledad.
Hoy vamos a transformar ese concepto, hoy Dios nos va cambiar la manera de entender la soledad.
Muchas personas con tal de no estar solas toman malas decisiones. Tal vez tu marido no te presta atención como antes lo hacía o tal vez, sientes que tu marido se olvidó de ti, él tiene sus amigos, tiene sus negocios y está todo el tiempo pensando en sus actividades y te sientes más sola que nunca...
Y ¿por qué? Porque las mujeres tienen miedo a quedarse solas. Muchos hombres se sienten solos y creen que para calmar la soledad tienen que tomar unas cervezas, o buscar una mujer, o ponerse alguna droga. Todos en algún momento necesitamos de compañía. Queremos tener alguien para platicar, compartir las alegrías y tristezas.
Tal vez te sientes lejos de tu familia o tienes mucha gente alrededor tuyo pero te sientes solo.
Hay gente que acumula personas a su alrededor con el fin de espantar la soledad, son personas que les agarra mucha angustia y sienten intensamente la soledad, y en medio de esa angustia piensan en quitarse la vida, y muchos lo logran. Esto es alarmante. Si sientes que estás pasando por un momento así en tu vida, pide ayuda, estás en un momento donde necesitas que alguien te ayude.
Otras personas sienten una depresión tan fuerte y se sienten tan solas que toman la peor decisión.
Hay mujeres que para no sentirse tan solas prenden la televisión desde que amanecen hasta que se acuestan, tienen el televisor encendido aunque sea para escuchar voces y sentir que hay otros a su alrededor.
Hay mujeres que tienen la radio prendida todo el día y comienzan a hablarle al locutor de la radio como si las escuchara y entonces sienten que no están tan solas.
Hay personas que fuerzan a otros a estar presentes en su vida, llaman a cualquier persona por teléfono Constantemente necesitan hablar con alguien para no sentirse solas.
Hay otras mujeres que para no sentirse solas se quejan todo el tiempo, siempre tienen algo para reclamar, ellas dicen:
Me voy a quejar para que alguien me escuche, para que alguien me conteste.
Encontramos otra clase de personas: las que mendigan compañía. Porque no saben qué hacer con la soledad que las envuelve. Desconocen que una persona que está sola puede sentirse plena y pasarla muy bien. Generalmente, la soledad viene acompañada con la depresión.
Estoy sola entonces, me siento sola, nadie me habla, nadie me escucha soy un objeto más en mi casa, me siento sola y estoy triste, estoy deprimida.
Este es el pensamiento que les invade; encontramos mujeres sedientas de amor, sedientas de compañía, sedientas de cuidado, sedientas de que alguien las llame por teléfono, necesitan sentir que le importan a alguien.
Como estas mujeres están sedientas de compañía comienzan a mirar hacia afuera, a ver quien les puede dar lo que necesitan, a ver a qué lugar pueden ir para que les den esa compañía que están buscando y eso está muy bien, pero hay algo mejor que buscar compañía en la gente.
Si tú te identificas con esta palabra quiero decirte que Dios quiere llenar tu corazón. Permítele a Dios estar contigo siempre. No dejes que la soledad destruya tu vida, tú puedes ser feliz, y tener amigos personas que te amen, pídele a Dios que te ayude, no sigas destruyéndote, en una soledad amarga, deja que Jesús sane tu corazón y cree que Dios te da una oportunidad mas para ser feliz, Entrega tu vida a Jesús y así terminará tu soledad. Jesús dijo:
Yo soy el camino la verdad y la vida, nadie viene al padre si no es por mí.
Clama a mi y Yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
Si esta palabra es de bendición a tu vida escríbeme. Quiero saber lo que Dios está haciendo contigo.
Te Bendigo, sigue adelante, comienza de nuevo.
